Agosto de 2011, con Zona Negra visitamos una casa del barrio Parque América donde nos ocurrió algo absolutamente sin una explicación razonable. Por entonces, grabábamos las entrevistas con una notebook a la que le incorporábamos un micrófono, por la calidad de sonido que se conseguía. Un centenar de grabaciones habían sido registradas así. Pero desde que llegamos a ese domicilio donde nos invitaron para comentarnos las cosas extrañas que les ocurrían, hubo problemas con la tecnología que afectó a nuestros celulares, y también un aparato de MP3 que utilizábamos como alternativa. Directamente dejaban de funcionar. Sin embargo, lo más inexplicable le pasó a la computadora.
Luego de registrada la entrevista, cuando la chequeamos para la edición nos dimos cuenta que la voz de la mujer dueña de casa se distorsionaba como si se tratara de una vieja cinta de cassette. Y eso ocurría en los momentos más interesantes de la conversación, como si «algo» no hubiera querido que se grabara nítidamente. Por momentos la voz de la señora se tornaba extremadamente grave, al punto que cuando difundimos la grabación solo de audio durante un programa, nuestros oyentes escribían entre sorprendidos y con cierto susto. Nunca antes ni después esa notebook tuvo una falla semejante. Y los técnicos que la revisaron simplemente reconocían que no encontraban un motivo razonable. La foto que se ve aquí es una captura de pantalla de aquel encuentro.