Actividad Paranormal en una Comisaría: Cuando Renuncian Hasta los Policías

Por Federico Picón – ZN La Rioja

“No creo en las brujas, pero que las hay, las hay”, dice un viejo refrán popular. Y esa misma frase bien podría adaptarse a otro misterio que todavía genera escalofríos: “No creo en los fantasmas… pero que los hay, los hay”. Esa fue, al menos, la sensación que comenzó a circular con fuerza en junio de 2012 en la ciudad riojana de Chilecito, cuando un grupo de policías aseguró estar viviendo situaciones inexplicables dentro de su propia comisaría.

El hecho llegó a tal punto que el entonces jefe de la Departamental Regional, Ignacio Argüelles, tomó una decisión poco común para una dependencia policial: pidió que el lugar fuera bendecido por un sacerdote.

Cuadernos que se movían y computadoras que se encendían solas

Según comentaban varios uniformados —muchos de ellos profundamente asustados— dentro del edificio ocurrían fenómenos extraños que no podían explicar racionalmente. Hojas de cuadernos que se movían sin motivo aparente, computadoras que se encendían y apagaban solas, y hasta pasos que resonaban en sectores donde no había nadie. El temor se apoderó del personal. Algunos policías incluso manifestaron que no querían volver a cumplir guardia en el lugar. Aunque un sacerdote católico ya había bendecido la sede, los rumores no se apagaron. Por el contrario, las versiones crecieron y comenzaron a recorrer toda la ciudad.

La vigilia de un periodista: “Se sentía una energía extraña”

El caso despertó tanto interés que el periodista local Sergio Cabrera decidió comprobar por sí mismo lo que se comentaba en Chilecito. Montó una guardia nocturna dentro del edificio y pasó allí toda una noche. Posteriormente relató su experiencia en el medio local donde trabajaba y también brindó declaraciones a la emisora Cadena 3, asegurando que, aunque era incrédulo y no llegó a ver ninguna aparición, sí sintió algo difícil de describir. Cabrera explicó que la comisaría era en realidad un “gran galpón” donde se encontraban vehículos secuestrados o involucrados en accidentes de tránsito. Sin embargo, reconoció que el ambiente tenía algo inquietante. “La gente común habla de almas en pena”, sostuvo.

Una presencia que se percibía en el aire

En su testimonio, el periodista fue aún más gráfico. Sus palabras lograron estremecer a quienes lo escuchaban: “Cuando entrás se nota algo, incluso para las personas menos sensibles. Hay como una energía que te choca. Vas caminando y sentís que hay ojos que te miran, que alguien te va a tocar. Es una sensación de presencia… como si algo te frenara. Esa energía está ahí”. El relato avivó todavía más el misterio. Para muchos, esas palabras confirmaban lo que los policías venían diciendo desde hacía semanas.

¿Renuncias por miedo?

El temor dentro de la fuerza era tan fuerte que, según trascendió, las autoridades evaluaron la posibilidad de incorporar efectivos de otras localidades de La Rioja para cubrir posibles vacantes. El motivo era claro: algunos agentes, superados por el miedo, estarían considerando abandonar sus puestos para no volver a trabajar en esa departamental que ya era conocida por todos como “la comisaría de los fantasmas”.

Los rumores continuaban creciendo: cuadernos que se movían solos, computadoras que se encendían sin explicación y pasos en la oscuridad alimentaban una historia que, hasta hoy, sigue siendo recordada en Chilecito como uno de los episodios paranormales más inquietantes de la región.