Impresionante historia del niño de la bicicleta

Hace unos cuatro o cinco años, Roque Argañaraz, un hombre que trabajaba recorriendo el interior de Tucumán, vivió una experiencia perturbadora, inolvidable. Quiso hacerla pública, por eso el 27 de agosto del año pasado escribió a una página que se dedica a narrar historias paranormales, contando lo siguiente:

«Hoy lo recuerdo latente, fue en el mes de julio, invierno frío, yo andaba en moto cerca de Mercedes, en Lules, había ido a entregar algunos trabajos. Eran como las ocho de la noche. En ese tiempo yo vendía cuadros con fotitos que les sacaba a los niños o que me daban sus padres desde el celular. Estando en Mercedes me habló un niño como de unos siete años, en bicicleta:

– Señor, son lindos los cuadritos, mi abuela quiere uno para ella…

– Ah bueno, ¿dónde es tu casa así hable con ella o con tu mamá?

El me contestó «allá al fondo en la casa celeste», así que fui en la moto hacia esa dirección. Me atendió una señora que supuse era la mamá del niño, y para mi sorpresa me dijo:

-Buenas noches, justo me estaba acordando de usted señor, es el que hace los cuadros ¿verdad? Es que quiero un cuadrito de mi hijo para darle a su abuela, se lo quiero regalar el domingo, cuando mi niño cumpla los dos años de fallecido… No sabe el dolor de perder a mi único hijo, señor… -dijo sollozando.

Me mostró la foto y, asombrado, vi que era el niño de la bicicleta, con quien había conversado anteriormente. No podía creer aquello que me había pasado. Obviamente no le dije nada a esta señora pero quedé impresionado tratando de buscar una explicación para mí. Yo andaba en mi motocicleta y nunca choqué ni me caí, salvo ese día que regresando por la ruta a mi casa recordando aquel momento, me desvanecí. A Dios gracias no me pasó nada, pero nunca olvidé aquel suceso. Gracias por publicar mi historia».